Intolerancia (I)

Después de un tiempo sin publicar en este Blog retomo la actividad con nuevos temas e inquietudes.

El tema de hoy es la Intolerancia, pero no la que podamos tener las personas a los lácteos o al gluten (entre otras cosas), sino a la falta de tolerancia, la intransigencia o la falta de respeto hacia los demás, simplemente porque piensen de modo diferente en temas como política, religión, diversidad sexual o en aspectos tan “trascendentes” como ser aficionado de un equipo deportivo diferente. En nuestra sociedad tenemos muchos ejemplos de Intolerancia.

Las personas que son intolerantes pueden desarrollar actitudes como la discriminación y conductas como la agresividad por esa falta de respeto, ya que consideran que su pensamiento es el único válido.

El pensamiento de un individuo intolerante se basa en el prejuicio, prejuzga antes siquiera de escuchar adjudicando  una etiqueta a la otra persona, despreciando además sus opiniones desde una supuesta superioridad moral.

En mi opinión, muchos de los mayores intolerantes, curiosamente (o no tanto), son los que alardean de la famosa frase “libertad de expresión”. 

La definición de los intolerantes  de “libertad de expresión” podría ser: “Libertad de pensar o decir lo que sea, siempre que no vaya en contra de lo que yo pienso, porque entonces en nombre de esa libertad puedo despreciar tus ideas, ridiculizarlas e incluso censurarlas”.

¿A qué se te vienen a la cabeza muchos ejemplos que vemos todos los días en el ámbito privado, público  o en medios de comunicación sobre estas actitudes? No pienses solo en política. Además creo que a muchos políticos les interesa fomentar la intolerancia y que caigamos cuantos más mejor en ese juego de intentar imponer un pensamiento único, basado en que solo existen dos colores; el mío, que  es el bueno y el otro, que es el equivocado y no hay que tolerar.

Envueltos en la moda de lo políticamente correcto, que tiende hacia un mundo en el que la uniformidad de ideas sea lo dominante, nos olvidamos que existen matices de un mismo color y por supuesto colores diferentes. Los Intolerantes buscan el color único.

Las redes sociales también es otro buen ejemplo. Expresar una opinión sobre cualquier tema puede llevar a la persona que la ha dado a sufrir un aluvión de insultos, descalificaciones y  amenazas, muchas de ellas desde perfiles anónimos. La intolerancia se ha adaptado muy bien a las nuevas tecnologías…

Seguiré con este tema en el siguiente post, mientras una pregunta para reflexionar:

¿Hay que ser tolerante con la intolerancia?

 

Einstein dijo que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

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